Tratamiento de dolor

Dolor es un aviso del cuerpo de que algo marcha mal, pero a veces este sistema no funciona de todo bien y emite una señal de alerta que es innecesaria o desproporcionada en relación con lo que está pasando en el cuerpo. Incluso a veces se produce una señal de alarma de dolor, sin que exista realmente una enfermedad o lesión.

No hay un momento concreto a partir del cual pueda afirmarse que un dolor de corta duración se ha transformado en crónico, pero es cierto que dolor prolongado en el tiempo empieza ser muy pesado, cansado, estresante y frustrante para la persona.

Nuestro cuerpo ni nuestra mente están preparados para sufrir dolor de forma continua y este afecta significativamente la forma en que una persona lleva a cabo su vida cotidiana.

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La soledad o el dolor. Parece extraño que el dolor físico, que tan elocuentemente se manifiesta, no consiga comunicarse con el otro.
Sufrimos la clamorosa y repetida presencia del dolor pero afuera no es posible oír nada de nada. Queremos dar noticia a los demás de la intensidad con que nos duele una rótula, una muela o la cabeza pero no podemos hacerlo conectándolo sin más a ese tremendo emisor.
Es necesario que lo expliquemos, tratemos de describirlo, busquemos la manera de hacer sentir su proporción, pero todos los medios resultan tan insuficientes y torpes como inútiles. Parece muy extraño que no se oiga o se sienta alrededor algún indicio de nuestro tormentoso dolor pero efectivamente la condición humana ha mutilado ese lenguaje cuerpo a cuerpo, de mi tormento a tu oído. Un habla acaso tan superior que ensimismada en sí misma actúa en su profundidad como un castigo doble: el castigo de su martirio primario y la tortura secundaria de tener que vivirlo en la absoluta soledad. El dolor físico, de este modo, absoluto. No necesita nada más que a sí mismo para demostrar su imperio total. El otro dolor, el dolor del alma, se presta a la transmisión emocional, psicológica, existencial, el dolor físico se funda desesperadamente en sí mismo. De ese modo constituye el reflejo más duro de la soledad en que, a fin de cuentas, cada cual vive en este mundo. Yo a solas con mi dolor. Yo o mi dolor crónico. Yo acompañado tan sólo acompañado verdaderamente por la perfecta soledad que el dolor cerca y concluye.
–Vicente Verdú

El acompañamiento, la escucha, la capacidad de contener la ansiedad y la acogida por la familia o los terapeutas ejercen un efecto de apaciguamiento del dolor.


He tenido la gran suerte de aprender un método que quita dolor de manera casi inmediata en más que 80% de casos. Se trata de una enseñanza antigua China. Va muy bien sobre todo en dolores de espalda (en dolor lumbar tiene un éxito extremadamente alto), dolores de rodillas, muñecas, tobillos…pero también en fibromialgía, dolores de cabeza, cuello, dolores menstruales etc.

El método que uso es “acupuntura distal” – inserción de agujas muy finas (se llama “distal”, porque nunca inserto agujas en la zona que duele).

Se requieren varias sesiones seguidas (cada día o cada 2 días). Resultados son sorprendentemente buenos (digo sorprendentemente, ya que se pueden quitar incluso dolores muy antiguos).

Me gustaría ofrecer este tratamiento aún a personas que están en situación económica difícil. Por eso no pongo un precio fijo y acepto donaciones (aún simbólicas).

Ven aún si tienes miedo a agujas de acupuntura. Como ves en la siguiente imagen, son muy finas y vas a notar como mucho solo un pinchazón al insertar la aguja.

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